Cómo abrir una cerradura atascada

Cómo abrir una cerradura atascada

¿Cerradura atascada? ¡Te entendemos! Sabemos lo aterrador que es toparse con una puerta con cerradura atascada. Aunque en espacios internos no lo es tanto, pero una puerta exterior con la cerradura atascada mientras estamos afuera, en una tarde lluviosa, y tal vez, con un poco de hambre… mejor no seguimos imaginando esto.

Solo queremos que sepas que te entendemos y no importa si se trata de una cerradura de puerta, de armario, de auto, etc. estamos dispuestos a ayudarte. Por eso, hemos preparado este artículo con algunas técnicas que te dirán cómo abrir una cerradura atascada

Aplicando polvo de grafito en la cerradura

Podrías pensar: ¿Cómo es esto posible? Bueno, la razón es que las cerraduras en general pueden atascarse por falta de lubricación. Principalmente si están expuestas a factores ambientales o están en lugares de poco uso.

Por ejemplo, las cerraduras de puertas de exteriores están constantemente expuestas a la brisa, la humedad, la lluvia, el calor. Y aunque puede que, esté protegida en cierto modo siempre están expuestas. Y todos esos factores causan corrosión en el mecanismo interno y se oxidan, lo que fácilmente puede trabarlas.

Para evitar esto es fundamental el mantenimiento constante de las cerraduras incluyendo la lubricación. Pero si ya ha ocurrido debes seguir los siguientes pasos:

  • Obtén un lubricante de polvo de grafito.

Hay varias formas de adquirirlo, puede ser comprándolo en una tienda especializada en ferreterías y cerrajería, en tiendas por Internet o en el último de los casos, extrayendo el grafito de un lápiz.

Los recipientes de polvo de grafito tienen un aplicador que se inserta por el ojo de la cerradura y se inclina para aplicar el polvo, aunque hay una versión en spray que es más cómoda de aplicar.

  • Solo debes rociar el interior de la cerradura con polvo de grafito para que se esparza en el Interior.
  • Para que el mecanismo interno se lubrique correctamente inserta la llave, que también puede ser rociada con polvo, y gírala hasta que el mecanismo se impregne de polvo y se destrabe permitiendo que la cerradura funcione adecuadamente.

En caso de que no hayas comprado el polvo y elijas obtenerlo de un lápiz, debes asegurarte de pulverizar bien el grafito. Lo ideal es obtener un polvo fino, así que las partículas más gruesas deben desecharse.

  • Corta una hoja de papel con forma de triángulo. Agrega el polvo de grafito en el centro de la hoja cortada.
  • Coloca una de las puntas del triángulo en el orificio de la cerradura, por donde entra la llave.
  • Dobla el resto de la hoja formando un canal donde el polvo quede en la parte onda.
  • Inclina la hoja hacia el extremo que está dentro del orificio para que el polvo de grafito caiga dentro de la cerradura.
  • Inserta la llave y gírala para que todo el mecanismo se lubrique.

Si la cerradura atascada es de una puerta de auto, aplicas el mismo procedimiento, es igual de efectivo, siempre y cuando la falla se deba a falta de lubricación u óxido.

Nivelando la puerta

Otra razón por la que puede atascarse una cerradura es por desnivel; y el principal causante de ello son las bisagras desajustadas. Esto ocasiona que el pestillo se presione contra los bordes del cerradero dificultando su salida cuando se intenta abrir la cerradura. Y, cuando eso no se corrige a tiempo, la cerradura se atasca.

En estos casos debemos trabajar en función de liberar el pestillo para abrir la cerradura y poder ajustar las bisagras de la puerta. Por eso, lo primero en hacer es levantar la puerta para identificar si existe tal desajuste y hacia dónde se orienta.

Pero vamos a necesitar un destornillador de punta plana; una barra de goma, un trozo de madera, o cualquier elemento que nos permita colocarlo en las pestañas superior e inferior de la puerta para lograr el ajuste del pestillo.

  • Alineamos la puerta en lo posible con la goma o la madera. Es muy probable que no logremos alinear el pestillo adecuadamente, pero soltarlo un poco nos facilitará el trabajo.
  • Aplicamos un poco de aceite lubricante al pestillo para facilitar su salida.
  • Si tenemos la llave de la cerradura, la introducimos y giramos en el sentido que abre. Si se nos dificulta hacerla girar porque el pestillo aun no sale, no la forzamos. Es aquí donde hacemos uso del destornillador.
  • Metemos el destornillador directamente en el cerradero haciendo mucha presión para incrustarlo lo más posible y sacar el pestillo.
  • Al mismo tiempo giramos la llave. Así liberamos el pestillo y evitamos romper la llave dentro de la cerradura.

Una vez abierta la cerradura y, por consiguiente, la puerta, estamos listos para ajustar las bisagras. Así que toma un destornillador que se adapte al tipo de tornillo que sostiene las bisagras (por lo general son de pala o planos) y presta atención a las siguientes instrucciones:

  • Abre la puerta hasta donde tengas buen acceso a las bisagras.
  • Coloca los tacos de madera o la barra de goma, entre el suelo y la puerta posicionándolo a la altura correcta para ajustar los tornillos desajustados. Si lo crees necesario, usa una guía de nivel.
  • Con el destornillador enrosca los tornillos hasta ajustarlos. Si alguno queda flojo, lo mejor es que lo sustituyas porque causará problemas a futuro.
  • Aplica lubricante en las bisagras y en la cerradura, para evitar que se atasque el mecanismo interno. Solo no uses lubricantes grasos.

Recomendaciones

  • Asegúrate de que una vez abierta la cerradura, continúe funcionando adecuadamente.
  • Cuando notes que la cerradura comienza a funcionar de forma extraña, como endurecerse para girar la llave, hay que empujar para que abra, que haga sonidos extraños o la puerta comienza a inclinarse, revísala y evita que pase a mayores.
  • Hacer mantenimiento adecuado y constante de las cerraduras, ayudará a mantener su vida útil y te evitará malos ratos.

Recuerda que tú tranquilidad y seguridad depende de que estos sistemas mecánicos funcionen adecuadamente. No dudes en llamar a un cerrajero si así lo requieres, ellos están capacitados para resolver estos inconvenientes, ¡no lo dudes!

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