Cómo abrir una chapa de puerta metálica

Cómo abrir una chapa de puerta metálica

Te has preguntado alguna vez ¿qué pasaría si te encuentras encerrado en tu casa porque perdiste la llave de la chapa de la puerta o porque simplemente no abre?

Nosotros nos hemos adelantado y pensando en tí creamos este artículo, donde detallaremos algunas técnicas de cómo abrir una chapa de puerta metálica, y aunque algunos piensan que es una tarea imposible. ¡Aquí te aseguramos que no lo es!

Lo que debes saber de las chapas de puertas metálicas

Las chapas para puertas metálicas continúan siendo una cerradura común y corriente, cuya función es brindar comodidad, privacidad y sobretodo seguridad. Los modelos y mecanismos suelen ser de estructuras básicas y contemporáneas que cumplen con la asignación para la que fueron creadas.

Pero sí es verdad que para abrir una chapa necesitarás saber el modelo o tipo, puesto que esa información te proporcionará una ventaja necesaria al momento de aplicar cualquier técnica para abrirla.

Y, por la puerta metálica no te afanes, es un complemento que destaca los altos estándares de seguridad que buscamos para sentirnos a salvo de los peligros de nuestro entorno.

Métodos para abrir una chapa de puerta metálica

A continuación te describimos uno a uno los procesos de cada técnica que puedes emplear en la labor de abrir una chapa de puerta metálica.

Antes hay que mencionar que debes tomar en cuenta los materiales y herramientas que necesitarás, son tan necesarios como importantes. No olvides que el objetivo es abrir la chapa problema. Una vez consigas la meta, te puedes dar por satisfecho, además de experto.

Consigue una radiografía

Si no has escuchado hablar de esta técnica antes, entonces es probable que te parezca una idea alocada el hecho de usar una radiografía para abrir una chapa. Pero la verdad es que no es nada de eso, simplemente se trata de una realidad que funciona a la perfección, y cuyo proceso no requiere de un nivel experimentado, ni nada de eso.

  • Para comenzar, solo necesitarás una radiografía y una espátula. La primera la introduces por la pequeña ranura que queda expuesta entre la puerta metálica y el marco de la misma. Hazlo hasta que la mitad de la radiografía quede por el otro lado.
  • Lo correcto es que sea de arriba hacia abajo, para que así comience un deslice que se detendrá justo a la altura de la chapa. Allí te dispondrás a hacer contacto con el resbalón.

El resbalón es aquella lengüeta de metal que originalmente está en la chapa y queda insertado en el cerradero del marco; allí cumple con la tarea de mantener un cierre parcial o absoluto de la chapa.

  • Pues bien, lo siguiente que harás es recoger el resbalón para llevarlo a su sitio de origen, la chapa.
  • Con ayuda de la espátula, que también introducirás por la ranura, halas la puerta metálica, hacia tu cuerpo. Esto sin descuidar al resbalón con la radiografía. Se gira la manija de la puerta. Todo sincronizado.

¡Y listo! se podrá abrir y acceder a ese espacio.

Utiliza ganzúas hechas por tí

Las ganzúas son herramientas bastante útiles al momento de abrir cualquier chapa, y es que se utilizan desde hace mucho tiempo aunque progresivamente han ido evolucionando, tanto así que hoy se puede realizar una con objetos caseros.

Aquellos objetos que pueden destinarse para ser una ganzúa son los ganchos para el cabello, los clips de papelería, alambre o destornilladores ultra-finos. Pero, para la aplicación de este caso, se trabajará con alambre.

  • Lo primero que harás es cortar dos pedazos largos y en partes iguales. Cuando se emplea el uso de una ganzúa, es necesario contar una llave de tensión, la cual se realizará también con alambre.
  • Por tanto, uno de los pedazos será la llave tensión, ya para eso solo hay que torcer uno de los extremos, para darle una forma de letra L, así el lado curvado reprimirá la intromisión excesiva y soportará la tensión necesaria.
  • Para la ganzúa, moldearás también un extremo, pero se hará como si se tratara de un garfio o de un gacho de ropa. Para que con esa curvatura lo sostengas en tu mano y puedas manejar la herramienta con precisión.
  • Introduce en primer lugar la llave de tensión, que haga un reconocimiento rápido por el interior de la chapa. Allí solo te familiarizarás con el mecanismo. Los pines, en especial. Luego, aloja la llave en la parte superior de la ranura central.
  • Después, insertas la ganzúa por la misma ranura, solo que por debajo de la llave, en búsqueda de los pines, los cuales buscarás levantar no a uno. Por lo general suelen ser de 5 a 6 pistones.

Un detalle, que la ganzúa quede debajo de los pistones, para que así se pase al siguiente progresivamente, y poder llegar al final. Con esto ocurrirá que la tensión se hará cada vez más evidente, lo pondrás sentir y no está mal.

  • Cuando ya tengas todos los pistones levantados, acudes a la llave de tensión nuevamente, para moverla como si se tratara de la llave original de la chapa, es decir, imagina que vas a abrirla con su llave, la giras, y listo. ¡Abrirá!

Un método adicional

En la actualidad, más personas frecuentan el uso de las llaves Bumping; populares por su capacidad de abrir casi cualquier chapa de puertas metálicas. Antes su uso era exclusivo de los profesionales cerrajeros, ya no es así.

Si lo deseas, puedes conseguir una, y tratar de aplicar el truco por tu cuenta. Solo necesitarás la llave en cuestión, y un objeto que te sirva para golpear, como un martillo.

  • Insertas la llave hasta el final, luego con ayuda del martillo golpeas sobre la  llave bumping, no tan fuerte y con precisión. Es para que ajuste y sus dientes levanten los pistones.
  • Luego comienzas a hacer giros de prueba de izquierda a derecha, hasta que lo hagas hacia el sentido correcto. ¡Así conseguirás abrir la chapa!
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