Cómo abrir una puerta atorada

Cómo abrir una puerta atorada

Vamos a contarte una historia, no es de cuentos de hadas y si has pasado por algo similar, seguro dirás que es una historia de terror. Pero supongamos que eres el protagonista:

Estás en casa realizando tus actividades comunes en un fin de semana, abriendo y cerrando puertas como normalmente lo haces. Los niños jugando en una habitación, haciendo cosas de niños, pero de pronto solo escuchas gritos de desesperación desde la habitación; uno de ellos se quedó encerrado en el baño.

Corres a su auxilio, verificas que la puerta no tiene seguro pasado y aun así está cerrada, rápidamente identificas que la puerta está atorada. Entonces ¿qué pasa con el pequeño, ¿cómo lo sacas? Es probablemente en ese punto donde te preguntas algo que todos debemos saber: ¿cómo abrir una puerta atorada?

Pero no te preocupes, las respuestas están en las próximas líneas… ¡sigue leyendo!

Usar el método Palanca

Por ejemplo, una puerta atascada puede deberse a que la cerradura esté trabada o presente alguna falla. Quizás el problema consista en un desnivel del resbalón; esta es la parte metálica que sale de la cerradura y entra en el cerradero, manteniendo la puerta en cerrado.

Cuando el atorado de la puerta se debe a la cerradura, hay que usar métodos que la ataquen directamente, de buena manera, claro está. Para ello, podríamos utilizar el método palanca, que consiste en hacer un poco de presión al resbalón para retirarlo de su posición de cerrado y poder abrir la puerta.

Para ello, se necesita un elemento que podamos introducir entre la cerradura y el marco de la puerta como una tarjeta de plástico, una radiografía, un destornillador o un cuchillo de untar.

La verdad es que por tratarse de una situación que involucra una puerta atorada, te recomendamos usar el material más resistente para que pueda luchar con el pestillo. Si existe posibilidad, usa el destornillador plano o en último caso, la tarjeta plástica. ¿Qué debes hacer?

  • Pues introduce el destornillador justo en la ranura del marco y la puerta, por encima del resbalón.
  • Ubícalo en diagonal y realiza un pequeño desliz con un poco de velocidad hasta lograr engancharlo con el resbalón.
  • En ese punto gira la manija, si la puerta tiene, sino inserta la llave y gírala hacia el lado de apertura al mismo tiempo que empujas el resbalón hacía la cerradura con el destornillador. Ambos movimientos permitirán que el resbalón se reacomode y abra la puerta.

Con esto nos queda claro que el problema era el pestillo o resbalón que estaba desajustado, así que corresponde reajustarlo para evitar que se tranque nuevamente una vez que se cierre la puerta.

Lo primero es revisar la placa metálica que va sujeta al marco con tornillos, es probable que esté floja o se haya movido. De ser así, utiliza un destornillador y ubícala en su lugar, esto permitirá que el pestillo realice su correcta transición cerradura- cerradero.

En caso de que la placa esté bien ubicada, revisa el movimiento del pestillo. Si está desalineado, deberás desarmar la cerradura y ajustar el mecanismo que está flojo. Debes ser consciente de que a veces el mecanismo interno está dañado y por eso el pestillo se desajusta. De manera que probablemente debas colocar una cerradura nueva.

Quitar las bisagras

A veces el problema no tiene que ver con la cerradura, las puertas también presentan dificultades que imposibilitan su funcionamiento. Un desnivel, por ejemplo, puede llevar a que estas rocen con el suelo o se queden atoradas. En estos casos, es recomendable sacar la puerta para nivelarlas, para ello se debe desarmar las bisagras.

Las bisagras están constituidas por hojas metálicas y planas, que se unen gracias a una clavija o perno que se aloja dentro de los tubos cilíndricos que estas contienen, dándole así engranaje y estabilidad entre sí.

  • Para quitar las bisagras, debemos extraer la clavija que las une, para ello debemos levantar la cabeza de dicha clavija, es la que se observa a simple vista. Con el uso de un destornillador plano, podemos insertarlo en la pequeña ranura que tiene y hacer palanca hacia arriba.
  • Cuando logremos despegar la parte superior de la clavija, el resto saldrá fácilmente, pero si no es así, entonces golpea el perno colocando la punta del destornillador en el lado inferior de la cabeza de la clavija, golpea con un martillo y la pieza terminará de salir.

El mismo procedimiento se repite por cada bisagra que contenga la puerta ya que solo desarmándolas todas es como lograrás retirar la puerta.

Debemos mencionar que esto solo es posible si se estamos ubicados en el área donde están las bisagras. Es decir, si tenemos acceso a ellas, sino te recomendamos hacer la siguiente técnica.

Haz palanca en la puerta

Otra alternativa que podemos usar para abrir la puerta si el problema no es con la cerradura, es haciendo palanca.

Por ejemplo, si la puerta está atorada por problemas de humedad tiende a bloquearse en zonas específicas, es decir, si se mojó en la parte baja entonces debe estar apretada solo en esa parte de modo que, si la halamos, la zona superior debe sacudirse. Si eso te está ocurriendo, usa una pata de cabra y engancha la parte afectada de la puerta,

Lo siguiente es mover la puerta hacia tu ubicación con la pata de cabra y al mismo tiempo halar la manija para que abra completamente.

Por supuesto que, si la puerta abre en sentido opuesto, no debes usar la pata de cabra como recomendamos anteriormente. Tendrás que usarla apoyando la punta en el marco de la puerta para que la curvatura impulse la puerta con cada impulso. No obstante, este movimiento puede romper el marco así que no es muy recomendable.

Lo mejor en ese caso es empujar la puerta y lo ideal es usar un mueble o apoyar uno de tus pies y empujar con fuerza. Sin patear porque el impacto puede causarte daño.

También puedes usar tu cuerpo para generar el empujón, pero usa cojines para que te apoyes.

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