Cómo abrir una puerta cerrada con llave sin llave

Cómo abrir una puerta cerrada con llave sin llave

Las llaves forman parte de nuestro día a día, vamos con ellas a todos lados, incluso para algunos son un accesorio más que cuelga del pantalón o de otras prendas. Pero esa misma cotidianidad nos lleva a extraviarlas, y vaya problema en el que nos metemos porque ¿cómo abrir una puerta cerrada con llave, sin llave?

Podemos conseguir técnicas que incluyen forzar la cerradura sin causarle daño, pero, así como esas también podemos encontrar otras que solo buscan abrir la puerta sin importar nada más que este fin, así que debemos estar preparados porque si el asunto se torna difícil probablemente haya que comprar una cerradura.

Usando un cuchillo de untar

Se trata de una técnica muy sencilla, pero que además no funciona en todo tipo de cerradura, pueden ser solamente implementadas en modelos sencillos, como el pomo tradicional; debido a que su mecanismo de seguridad es menos complejo.

Para realizar el procedimiento solo necesitaremos un cuchillo para untar. La técnica consiste en introducir el cuchillo en el ojo de la cerradura de manera recta, hacer presión hacia el fondo del agujero y girar el cuchillo, como si se tratara de una llave. También podemos girar del pomo para facilitar el trabajo del cuchillo.

En caso de contar con una cerradura de pomo simple pero que tiene un ojo en el que no pueda entrar un cuchillo de untar, se puede sustituir por un cuchillo más delgado, o con alguna otra herramienta, por ejemplo, un destornillador. Aunque también se puede limar y ajustar al tamaño requerido.

Con ganzúa

Para mecanismos de cerraduras más complejos, en este caso mecanismos compuestos por pistones, usamos ganzúas. Estas son herramientas sencillas y de mucha utilidad, están fabricadas con metal y se utilizan para manipular el interior de la cerradura, con el fin de estabilizar los pistones del mecanismo.

Pero para abrir una cerradura con ganzúa requerimos otra herramienta que trabaja en conjunto con la ganzúa y se llama llave de tensión. Este tipo de llaves podemos identificarla por su particular forma de L.

  1. Comenzaremos metiendo la llave de tensión por la parte ancha del ojo de la cerradura mientras hacemos presión.
  2. Introducimos la ganzúa y con ella hacemos movimientos de abajo hacia arriba empujando los pistones.
  3. Cuanto hayamos sacado el pistón escucharemos un “clic” esto nos indica que hemos terminado con el primer pistón.
  4. Ahora meteremos más la ganzúa para estabilizar el segundo pistón, este paso lo repetiremos tantas veces como pistones tenga la cerradura.
  5. Al estabilizar todos los pistones, giramos el pomo y la cerradura estará abierta.    

Usando un taladro

Si hemos fallado en la aplicación de otras técnicas, podemos hacer uso del taladro. Debemos tener en cuenta que es posible que la cerradura se dañe.

Esta técnica es recomendada para cerraduras cuyo mecanismo interno es complicado para forzar o es muy laborioso hacerlo. Además, es un método eficaz, ya que ataca directamente el mecanismo de la cerradura anulándolo, dejándolo expuesto y, de esta manera, facilita forzar el mecanismo.

Para su aplicación debemos manejar como herramientas principales, un taladro, una broca del grosor del ojo de la cerradura y un destornillador punta plana. Al trabajar con un taladro siempre debemos asegurarnos de que la broca esté bien apretada para evitarnos un daño.

  1. Perforamos el ojo de la cerradura hasta que alcance el límite de la broca, siempre trabajando con suma precaución
  2. Una vez que el mecanismo interno de la cerradura se encuentre al descubierto, necesitaremos girar el cilindro para que abra la cerradura. Este paso lo podemos realizar con un destornillador de punta plana; simplemente lo introducimos en el orificio hecho con el taladro y giramos.

Si al intentar girar el destornillador se queda trabado, puede ser porque los pistones se encuentren atravesados, así que debemos meter y sacar el destornillador en varias ocasiones para estabilizar los pistones y luego volver a girar.

Quitando las bisagras

Si estamos encerrados con la puerta cerrada con llave, una opción muy conveniente es quitar las bisagras; estas son dos placas metálicas que sujetas con un perno permiten que la puerta pueda abrir y cerrar, pues mantienen unida a la puerta y a su marco. Para quitar la bisagra necesitaremos: un cuchillo o un destornillador de pala y un martillo.

  1. Tenemos que ubicar la bisagra más alta e introducir el cuchillo por debajo de la cabeza del perno y levantarlo hasta una altura que nos permita golpear con un martillo.
  2. Lo siguiente es empezar a golpear con el martillo en ese punto donde hemos metido el cuchillo. Si usamos un destornillador, es más fácil sacar el perno impulsándolo con el destornillado y golpeando el mango del destornillador. Con unos cuantos golpes este debe salir.
  3. Luego continuaremos sacando bisagra por bisagra y realizando el mismo procedimiento. Cuando todas estén fuera, debemos tener cuidado de que la puerta no se caiga, apoyamos nuestro cuerpo contra ella, para luego abrirla con una mayor precaución.

Desarmar o retirar la cerradura

Otra técnica que podemos aplicar si estamos dentro de nuestra casa o en cualquier otro espacio, es desarmar o quitar la cerradura. Hay que tener en cuenta que es una estrategia que podemos realizar con cerraduras de sobreponer como las de barra o en cerraduras de pomo simple.

En cuanto a la cerradura de sobreponer, el destornillador funciona únicamente si la cerradura está colocada en una puerta de madera, así que retiramos los tornillos y sacamos la cerradura. Si, por el contrario, está en una puerta metálica, vamos a necesitar una lima o un cortador de metal para quitar los puntos de soldadura.

En cuanto a cerraduras de pomo:

  1. Debemos ubicar, a un lado del pomo, un pequeño botón que saldrá al presionarlo y halar el pomo.
  2. Retiramos el protector metálico que está pegado a la puerta y debajo encontramos los tornillos que debemos sacar.
  3. Al hacer esto, la pieza que contiene el pomo quedará libre. Halamos con cuidado y saldrá.
  4. Solo nos queda sacar el pestillo de su posición de cerrado, aplicando presión con la punta del destornillador.
  5. Seguidamente abrimos la puerta y este saldrá de su posición. 
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