Como abrir una puerta con radiografía

Como abrir una puerta con radiografía

A todos nos ha pasado, encontrarnos con una puerta cerrada y darnos cuenta de que la llave la hemos dejado dentro, o en el trabajo o simplemente la hemos perdido, y tendremos que esperar a que algún miembro de la casa o compañero de piso llegue, o, si vivimos solos, tenemos que esperar hasta que se nos ocurra alguna idea.

Métodos o trucos para entrar en tu propia casa sin tener la llave hay muchos. Hoy hablaremos de uno que requiere un objeto inusual, hoy aprenderemos a abrir una puerta con una radiografía de un modo simple y sencillo de llevar a cabo.

Consigue una lámina de rayos X

Quedarte fuera de casa es una situación de lo más común, a todos nos ha pasado al menos una vez. Lo primero en lo que pensamos al vernos en esta situación es en llamar a un cerrajero.

El especialista llegará en algunos minutos, con actitud decidida y acompañado de su siempre fiel maletín, no sacará nada del mismo al principio, comenzará detallando la situación viendo la cerradura en plan cirujano.

Luego de analizar la situación se dirigirá a su maletín y para tu sorpresa sacará una lámina de rayos X, procederá a introducirla en la hendidura y en un par de minutos cuando mucho habrá abierto la puerta, te extenderá un recibo y se irá. Si tan solo se te hubiese ocurrido usar una radiografía para abrir la puerta.

Pues estas cosas ocurren, abrir una puerta con una radiografía es un método que incluso suele ser empleado por cerrajeros profesionales en ciertos casos, debido a que se trata de un método muy ventajoso para abrir una puerta.

Lo primero que deberás hacer es conseguir una radiografía, no esperamos que lleves contigo todo el tiempo una lámina de rayos X (aunque no estaría de más tener este nivel de precaución) pero si te encuentras en esta situación te será útil encontrar una.

Quizá tengas una en tu casa, pero obviamente no puedes entrar, prueba pedir a algún vecino, no todas las personas tienen una en casa pero mientras más puertas toques más chances tendrás de encontrar alguna. Si ningún vecino te ayuda puedes recurrir a llamar a algún familiar que te la pueda acercar. Sin radiografía no podrás seguir con este truco.

Una vez tengas la radiografía en las manos puedes proceder con este método, comienza introduciendo la radiografía en la hendidura de la puerta. Es mejor comenzar moviendo la radiografía de arriba hacia abajo para encontrar el resbalón, cuando notes que se te hace más difícil deslizar la radiografía querrá decir que ese es el lugar indicado.

Ya cuando encuentres el resbalón procede a deslizar la radiografía hacia adelante, puedes mover la radiografía con una mano mientras que con la otra vas empujando la puerta hacia dentro de la casa, de este modo será más fácil abrir la puerta.

Aplica presión en la radiografía mientras la deslizas, intenta hacerlo en dirección contraria a la cerradura, de este modo la radiografía se deslizará con más facilidad hasta situarse detrás del resbalón.

Una vez sientas que se ha situado en su lugar procede a empujar la radiografía en dirección a la cerradura, ocasionando que el resbalón entre en la cerradura y se pueda abrir la puerta.

En ocasiones la puerta no se abrirá al primer intento, por ello deberás repetir el proceso varias veces, la clave está en aplicar fuerza con la radiografía en el pestillo o resbalón de la cerradura para lograr abrir la puerta.

Recomendaciones

Recuerda que este truco solo será viable si contamos con cierto tipo de cerradura, aquellas en las que se emplea un pestillo o resbalón para abrir la puerta, de tener otro tipo de cerradura deberás recurrir a otro truco.

Este truco no funcionará si la puerta tiene puesto el seguro, esto deberás tenerlo en mente, solo podrás emplear este truco si no está pasada la llave, incluso podrás emplearlo si la llave esta puesta por dentro pero no está echada.

Puedes agregar un poco de lubricante, esto ayudará a que la radiografía se deslice con mayor facilidad por los ángulos en L de la hendidura. Si no lo tienes a la mano puedes comprar alguno.

Recuerda que deberás tener un agarre optimo, si tienes las manos mojadas o sudadas, sécalas antes de comenzar a intentar abrir la puerta con la radiografía, lo que menos querrás es que la lámina de rayos X se te resbale con cada intento de forzar el pestillo.

Debes tener paciencia, requerirá un poco de esfuerzo realizar este truco como se debe, trata de no perder la calma, manteniendo las cosas bajo control podrás ser más preciso en los movimientos de la lámina de rayos X.

Lo más recomendable siempre es recurrir a los servicios de un cerrajero. Aunque podrás ahorrarte la tarifa de estos especialistas resolviendo el problema tú mismo, hay ocasiones en las que no podrás abrir la puerta por tus propios medios y antes de empeorar las cosas lo mejor será recurrir a algún profesional.

Ventajas de abrir una puerta con radiografía

Este método es usado incluso por muchos cerrajeros debido a que posee diversas ventajas. Para comenzar, si bien las láminas de rayos X no son un objeto que todas las personas tengan en su casa, si es un artículo medianamente sencillo de conseguir.

Además, se trata de un procedimiento que no ocasiona daños en tu puerta ni en tu cerradura. La integridad de tu puerta no se verá comprometida por intentar abrirla utilizando una radiografía.

La lamina de rayos X es un artículo que además de ser resistente, lo cual la hace perfecta para realizar este tipo de tareas sin dañarse, también es un objeto muy flexible perfecto para deslizarse por los engorrosos ángulos de la cerradura.

Una radiografía ofrece mejor alcance del que tendrás empleando un cuchillo, destornillador, alambre, clips e incluso, llegará más lejos que una tarjeta de crédito, la cual suele ser también muy usada para realizar esta tarea.

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