Cómo abrir una puerta de baño atascada

Cómo abrir una puerta de baño atascada

Perder las llaves de nuestras puertas, que estas se traben o que se cierren accidentalmente, son situaciones que nos lleva a buscar alternativas en el arte de la cerrajería para resolver el problema. Solucionar estos incidentes por si solos puede ser una tarea sencilla siempre y cuando sepamos cómo hacerlo.

¿Sabes a lo que nos referimos? Seguro que sí, y probablemente has estado en alguna situación donde necesitas saber qué hacer. De manera que tener conocimiento de cómo abrir una puerta de baño trabada te aliviaría un poco si debes enfrentar un incidente de este tipo. Para ello, contamos con un par de técnicas que de seguro te ayudarán:

Usa una tarjeta

Comencemos con lo más simple; forzar el pestillo con la ayuda de una tarjeta plástica. Para ello, debemos mover el resbalón para meterlo en la cerradura y sacar el seguro para lograr abrir. Porque puede tratarse de que el pestillo esté algo desajustado y no cede con el manejo del pomo.

  1. Busca una tarjeta plástica, preferiblemente una que ya no uses. De no tener ninguna, fabrícala con una botella de refresco o una radiografía.
  2. Cuando ya tengas la herramienta de plástico, ubícala en la ranura que se encuentra entre la puerta y el marco.
  3. Colócala a unos 10 centímetros por encima de la cerradura.
  4. Introdúcela y deslízala hacia abajo.
  5. En el deslizamiento, la tarjeta tropezará con el pestillo. En este sentido, deberás doblarla con dirección opuesta a la puerta, haciendo un poco de presión.
  6. Si el resbalón no sale, mueve la tarjeta hacia adelante y hacia atrás para interponerla.

Usa una horquilla para el cabello

Si con la técnica anterior la puerta aún sigue trabada, puedes intentar con otros materiales, esta vez intentaremos forzar el mecanismo interno de la cerradura.

  1. Necesitarás una horquilla de las que se usan en el cabello.
  2. Ábrela hasta conseguir un pedazo de metal recto y largo.
  3. Inserta el objeto directamente en el agujero de la cerradura.
  4. Realiza movimientos giratorios hacia ambos lados hasta que sientas un poco de resistencia. Continúa y acompaña el forcé con movimientos giratorios al pomo.
  5. Empuja la puerta con tu cuerpo y abrirá.
  6. Si el trabado se encuentra en la cerradura, estos giros moverán el mecanismo provocando el ajustamiento que a veces no se logra con la llave, por su forma.

Retira la perilla de la cerradura

Si la puerta aún sigue trabada, tocará ser un poco más drástico. Quizás el mecanismo interno está peor de lo que imaginamos y un simple forcé no basta.

Entonces, acude a quitar una de las perillas de la puerta. Luego retira la base que, la mayoría de las veces se encuentra sujeta por dos tornillos visibles. Lo que debes hacer es:

  1. Busca un destornillador que encaje en las cabezas de los tornillos.
  2. Desatorníllalos.
  3. Retira ambas partes de la cerradura, extrayéndola por completo del agujero.
  4. Quita cualquier mecanismo de cierre restante y abre la puerta.

Existen algunas perillas que tienen cubierta sus bases con una chapa decorativa, debajo de esta se encuentran los tornillos que la sujetan. Para extraerla, remuévela haciendo palanca con un destornillador plano.

En ocasiones, los motivos de trabados en las puertas de baños, no son generados precisamente por dificultades en el mecanismo interno de la cerradura, también puede deberse a otros problemas como los que expondremos a continuación:

Otros motivos del trabado

El cambio de temperatura provoca daños en la madera, de manera que puede inflarse o contraerse según sea el caso. Aunado a esto, está el desnivel que podría ocasionarse por el uso continuo de la puerta en el proceso de aperturas y cierres.

¡Vayamos en orden! Si el problema es generado por la humedad, la puerta se ensanchará provocando un desnivel que impedirá el encajamiento en el marco. A la hora de abrirla o cerrarla notaremos la dificultad.

Frente a esto, lo recomendable es:

  1. Busca una pata de cabra y colócala en la parte inferior de la puerta, ubica la pequeña ranura de la separación con el suelo.
  2. Realiza movimiento de palanca en ella. Lo que se quiere es levantar un poco para lograr el nivel correspondiente.
  3. Cuando hayas logrado nivelar, mantén la palanca y gira el pomo para abrir.

Una vez abierta la puerta, lo mejor será desprenderla para una reparación. Así que:

  1. Desarma las bisagras. La técnica a detalle la explicamos en el siguiente método.
  2. Desmonta la puerta.
  3. Seca la puerta con un secador o con luz solar.
  4. Procede a la reparación.
  5. Busca un cepillo de carpintería.
  6. Cepilla la puerta en la parte afectada.
  7. Cuando hayas quitado todo el material dañado, utiliza aceite para madera o algún barniz que garantice protección a la puerta.

Retira las bisagras

Quitar las bisagras puede ser otra alternativa. Desprendiendo la puerta podrás atacar más detalladamente el problema y darle el mantenimiento necesario para evitar que ocurra nuevamente.

Para este proceso es necesario estar en el lado interno de la puerta, de lo contrario se imposibilitaría realizarlo.

Las bisagras deben ser desarmadas para poder desmontar la puerta, solo necesitarás un martillo y un destornillador plano.

  1. Para ello, trata de introducir la punta del destornillador en la pequeña abertura que se observa en la parte superior del perno.
  2. Realiza palanca con un poco de presión para que este se levante y puedas sacarlo.
  3. Cuando logres despegar el perno, coloca la punta del destornillador en el perno, golpéalo con el martillo para terminar de extraerlo.
  4. Debes sacar la clavija de cada una de las bisagras que contenga la puerta para que puedas moverla y retirarla.
  5. Al quitarla del marco, la cerradura cederá por sí sola o sencillamente, podrás abrirla.

Consideraciones

Debes tomar en cuenta que las puertas en los baños suelen estar expuestas a mayor deterioro, lo que puede ocasionar que se traben frecuentemente, imposibilitando su apertura.

Por tal motivo, debes realizar un mantenimiento periódico en todas tus puertas y así evitar estos incidentes.

No olvides analizar todas las opciones disponibles. Por ejemplo, si no se trata de una emergencia, podrías buscar la llave para abrir la puerta sin forzarla o romperla.

Consulta a un cerrajero. Ellos mantienen la integridad de la puerta.

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