Cómo abrir una puerta trabada desde adentro

Cómo abrir una puerta trabada desde adentro

Conocer cómo abrir una puerta trabada desde adentro no es una labor difícil. Incluso puede ser más sencillo de lo que parece, y en este artículo te mostraremos unos trucos que podrás emplear por tu propia cuenta, sin necesidad de acudir a un profesional de la cerrajería. Solo presta mucha atención a los pasos y verás cómo abre.

Identifica qué llevó a tu puerta a trabarse

Antes de iniciar la aplicación de cualquier método, debes tomar en cuenta el motivo por el cual la puerta está trabada. Identificar el problema es la base fundamental para saber a ciencia cierta qué estrategia puedes emplear.

Las puertas requieren, como todo en la vida, de un cuidado especial para perdurar y mantenerse en el tiempo cumpliendo la función de aportarnos seguridad y privacidad en el espacio donde haya sido colocada.

Es por ello que los factores externos, tales como las condiciones ambientales como la humedad, por ejemplo, causan daños en las puertas, más aún si esta es de madera o hierro. También, un trato rudo al momento de abrirla y cerrarla produce un desnivel que la perjudica, causando que se trabe.

A continuación detallaremos algunos métodos que te ayudarán a abrir tu puerta.

Métodos para abrir una puerta trabada desde dentro

1. Método palanca

Si tu puerta está trabada porque la cerradura ha presentado fallas y no sale el pestillo al girar la manija o la llave, entonces esta puede ser tu mejor opción, debido a que es una de las técnicas que más se emplea por ser efectiva en puertas trabadas o cerraduras con defectos.

Por lo general, es una técnica que se aplica desde afuera, pero si te encuentras en el Interior, es aún más sencillo de realizar puesto que tienes mayor acceso al pestillo.

Para su aplicación, solo debes buscar un elemento que te sirva de herramienta y preste el apoyo adecuado. Una navaja, cuchillo fino, tarjeta de crédito, plástico duro o una radiografía que ya no uses pueden ser tu elemento.

Lo positivo de todo esto es el hecho de que no necesitas hallar materiales imposibles, sino que con tan solo apreciar los objetos que se encuentran a tu alrededor puedes encontrar, sin dificultad, alguno que te ayude a crear esa palanca.

  • Una vez que ya tengas a la mano la herramienta de tu preferencia, tienes que insertar el objeto por la ranura que existe entre la puerta y el marco. Es por ello que para aplicar esta técnica la herramienta debe ser muy plana.
  • Al hacerlo procura que sea de arriba hacia abajo, es decir, que quede ubicado por encima de la cerradura.
  • Una vez esté incrustada, comienza a deslizar hacia abajo la herramienta, hasta que llegues al nivel de la cerradura.
  • Allí buscarás hacer contacto con el resbalón o pestillo, cuya pieza es la que mantiene el bloqueo entre la puerta y el marco, y, por ello, tiene facilidad de movimiento.
  • Cuando la tengas al alcance, procura, con la herramienta, devolver el resbalón a su sitio de origen, en la puerta.
  • De esta manera, al momento que logres hacer la maniobra, solo quedará empujar la puerta con tu cuerpo, al mismo tiempo que giras el pomo o manija hacia la dirección de apertura.

Es importante que llegado a este punto, el trabajo sea sincronizado y no descuides ninguna de las tareas, menos aún a la herramienta y el resbalón.

Entonces, repite el proceso de empuje las veces que sean necesarias hasta que logre abrir la puerta.

2. Rocía lubricante

En muchas ocasiones, las puertas se traban porque sus componentes, como bisagras y cerraduras, están colapsados de suciedad, lo que dificulta la apertura, o por desgaste propio del paso del tiempo o acumulación de material líquido, como la humedad.

Para situaciones así, es idóneo usar productos que sirvan de lubricación para aquellas zonas cuyo desperfecto generan el atasco.

Bastará usar aceites lubricantes multiusos en aquellas áreas de movilidad, como las bisagras, o lubricantes de spray de grafito si se trata de la cerradura. ¿Cómo lo haces?

En las bisagras, aplica aceite directamente sobre ellas. Debes asegurarte de añadir suficiente. Lo dejas actuar unos minutos y comienzas a empujar la puerta para abrirla.

Ahora, si lo que necesitas lubricar es la cerradura, debes aplicar el polvo de grafito por el orificio de entrada de la llave y girar la manilla o la llave, si es el caso.

Nunca está demás que lubriques otras zonas, como la de la cerradura y el marco, hasta las bisagras. No olvides que son detalles que hacen la diferencia.

3. Retira la cerradura para que puedas abrir

Aunque suene drástico, si te encuentras en una emergencia, retirar la cerradura te permitirá abrir la puerta trabada en su totalidad. Este es un truco perfecto para abrir puertas desde adentro.

Para hacerlo, podrás usar materiales similares a los del método palanca, por lo que puedes hacerte de herramientas caseras. Un corta uñas, tal vez, puede funcionar o cualquier objeto que pueda acceder a ciertos espacios y que se adapte a los tornillos. Eso por si estás en un lugar donde no puedes acceder a las herramientas idóneas.

  • Debes remover la manija de la puerta. O eliminar los tornillos de la cerradura.
  • Luego, desvalija todo el mecanismo interno por capa expuesta, que por lo general suelen ser dos chapas de diferentes grosores las cuales cuentan con tornillos que deberás destornillar.
  • Al desarmar el mecanismo, deberás desconectar el resbalón para que levante el seguro. Debes ayudarte con la herramienta y con algunos golpes certeros que desprendan el sistema completamente.
  • Con todo esto, la puerta abrirá, de no ser así, también puedes aplicar los golpes con tu cuerpo cerca del área desarmada.

Otro caso considerado extremo, es el de quitar las bisagras que sostienen la puerta. Lo mejor de esta técnica es que no causa daños en la puerta, ya que una vez que logres salir del espacio donde estás atrapado, puedes recolocarla.

¡No te descuides! las puertas no se traban porque sí. Hay un motivo implícito allí, por lo que es recomendable examinarlas para corregir el error.

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