Qué es la jamba de la puerta y cómo reforzar la seguridad

Qué es la jamba de la puerta y cómo reforzar la seguridad

La mayoría de las personas tienen la falsa de creencia de que, solo la puerta y la cerradura mantienen sus hogares a salvo. La realidad es, que la seguridad de una vivienda depende de múltiples elementos que trabajan en conjunto, para propiciar el ambiente de protección ideal.

La entrada de un hogar no solo comprende una puerta y una cerradura; también el dintel, el alfeizar, las bisagras, el quicio y por último, la jamba. Posiblemente, este último sea el elemento menos conocido de todos y aunque no lo creas, mantiene a tu hogar tan seguro como la propia puerta.

Si deseas conocer qué es una jamba y cómo refuerza la seguridad de tu hogar, continúa leyendo. En este artículo te indicaremos todo lo que necesitas saber sobre las jambas de puerta, para que protejas tu propiedad como un experto. ¡No esperemos más y comencemos!

¿Qué es una jamba de puerta?

Conocidas también como “tapetas”, las jambas son dos piezas huecas puestas verticalmente que sostienen el dintel o arco, situado debajo de ellas. Es decir que, son los complementos ornamentales que tapan la unión entre el arco de la puerta y la pared.

Las jambas cumplen una doble función; ya que protege las uniones de las potenciales violaciones exteriores y permite tener una imagen visualmente más pulida de la entrada de la vivienda.

Aunque generalmente son instaladas en puertas, las jambas también pueden complementar los marcos de las ventanas. En estas, otorga protección contra apalancamientos; así como un resguardo contra filtraciones ocasionadas por el agua.

¿Cuántos tipos de jambas existen?

En general, todos los modelos de jambas cumplen las mismas funciones; aunque dependiendo del estilo de la puerta o el exterior de la propiedad, se pueden elegir unos u otros para armonizar con la decoración. A continuación, te presentamos los tipos de jambas que podemos encontrar actualmente en el mercado:

Jambas molduradas

Es el modelo más decorativo y por ello, el más utilizado por los consumidores. Estas molduras están grabadas en compuesto o madera y otorga a las puertas un acabado rústico pero atractivo.

Por lo regular, la unión entre las jambas horizontales y verticales se llevan a cabo, realizando un corte en un ángulo de 45º para que calcen entre sí perfectamente, sin perder el estilismo.

Jambas lisas

Poseen un diseño minimalista y son especialmente utilizadas, en hogares con acabados modernos. Al contrario de las jambas molduradas, estas no necesitan el corte de 45º en las uniones; ya que carecen de un patrón que seguir. Sin embargo, algunos carpinteros de igual manera lo realizan, para dar un pequeño toque de estilo a una jamba sencilla.

Materiales

La mayoría de las jambas que podemos encontrar en el mercado, están fabricadas en maderas macizas; las cuales se obtienen de una sola pieza de madera noble. También, podemos encontrar modelos elaboradas en contrachapado como el MDF o fibra de madera de pino; las cuales pueden tener cobertura lacada, madera natural o metal laminado.

Tamaños y espesores

Para seleccionar la jamba perfecta, debemos tener en cuenta el lugar del hogar que ocupará; ya que no es lo mismo una puerta de entrada, que la de una habitación. Una vez tengamos clara su función, podremos decidir:

  • Jamba para puertas de entrada: 9cm de grosor.
  • Jamba para puertas interiores: 7cm de grosor.

En ambos modelos, se puede jugar con una diferencia entre 10 y 13mm. Adicionalmente, el espesor de las mismas suele comprender la 1/2 pulgada, es decir, unos 1,27cm.

Puerta de entrada: Cómo reforzar la seguridad

En muchos hogares, podemos encontrarnos con que los tornillos de las cerraduras son demasiados cortos, como para fijar correctamente el perno del receptáculo a la pared. Esta situación puede generar que fácilmente, la puerta sea víctima de técnicas como la extracción o la rotura. Aunque sea difícil de creer, no importa si tenemos instalada una cerradura de alta seguridad y una puerta de madera maciza, si no tenemos una jamba que proteja todo el conjunto.

Pese a esto, es posible mejorar la seguridad de nuestro hogar instalando unas jambas de puerta. A continuación te indicamos cómo:

Paso 1: Utilizando una barra plana, haz un apalancamiento en el marco de tu puerta o córtalo lejos de la jamba lateral que se encuentra en la perilla. Ahora, marca y recorta un rectángulo en el cartón yeso, que se encuentra junto a la perilla de la puerta.

Paso 2: Realiza una marca de 1,27cm encima de la placa del cerrojo de la jamba y repite el procedimiento, pero esta vez debajo de la placa de percusión de la perilla. Con ayuda de una regla, extiende las líneas horizontalmente 3,81cm hacia atrás. Ahora, traza una línea uniendo los extremos para crear un rectángulo. Este deberá medir 3,81cm de ancho y 20,32cm de altura. Recórtalo y guarda la pieza.

Paso 3: Quita cualquier aseguramiento que pueda haber entre la jamba y el remache, utilizando martillo y cincel. Esta será el área frente a los paneles de yeso que acabamos de cortar.

Ahora bien, procede a cortar los cortillos o clavos que puedas encontrar en la zona utilizando una cierra. De esta manera obtendrás una ranura de 1,27cm de ancho entre el remache y la jamba; la cual estará alineada con el rectángulo que cortamos en el panel de yeso.

Paso 4: Marca y recorta un trozo de pino de 8,89cm x 20,32cm y con 1,27cm de espeso. Una vez lo tengas, deslízalo entre la ranura y sostenlo de forma que caiga al final de la jamba con la ayuda del cincel. Ahora, coloca dos clavos en la parte superior e inferior de la ranura; atravesando la jamba y el contrachapado en el remache para fijarlo en su lugar.

Con la ayuda del cincel corta el material del remache, el borde de la jamba y el borde de la madera contrachapada a 0,31cm. Estos serán justo delante, de los cortes realizados en el panel de yeso.

Paso 5: En una ferretería, compra una placa de reparación de 7,61cm x 20,31cm de acero de 0,31cm de espesor que tenga agujeros para clavos previamente taladrados. Si no encuentras la lámina pretaladrada, puedes realizar este paso tú mismo, con la ayuda de un taladro y una broca para metales.

Una vez realizado, ubica la placa en el lugar donde realizaste el corte en el yeso. Clava la lámina al remache, al borde de madera contrachapada y el borde de la jamba; fijándola lo mejor que puedas.

Paso 6: Coloca de nuevo el trozo de yeso que habías apartado previamente; posiciónalo correctamente y luego, rellena los cortes con masilla para pintores. Dale un acabado alisado, utilizando un dedo humedecido en agua o con la ayuda de una espátula.

Paso 7: Ahora, vuelve a poner los tornillos en 3/4” de pulgadas en las placas del cerrojo y en el delantero. Luego, con la ayuda de un taladro, coloca los tornillos de 3” pulgadas atravesando la jamba y la madera contrachapada de 1,27cm.

Paso 8: Para finalizar, coloca los clavos de acabado en su posición original y clávalos en el borde de la jamba. Rellena los agujeros de los clavos anteriores con masilla para pintores o masilla para madera y de ser necesario, coloca un poco de pintura de un color similar.

¡Y listo!, has reforzado exitosamente la entrada de tu hogar. Con tu nueva jamba customizada, la puerta reforzada y la cerradura de seguridad; tu entrada es casi impenetrable. Por lo que ahora podrás descansar, viajar o ir a trabajar; sabiendo que tu hogar está 100% seguro.

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